16/08/12 Cine
La era del rock, de Adam Shankman

Los años 80 han sido descuartizados, formateados y reconfigurados. Graduados es solo la prueba con rating de un instante demasiado pop para su propio bien. Ya sea desde el surrealismo digital de Michael Bay (¿qué otra cosa son sus Transformers que la versión Gomorra de una franquicia ochentosa?) o desde el compilado VH1, incluso pasando por la inquisición pedante de los que darían la vida (aunque no viajarían en una máquina del tiempo) por las power ballads, los ochenta se han convertido en materia prima de alquiler, en un constante Halloween. En ese sentido, La era del rock de Adam Shankman (que ya había metido las manitos en un musical de Broadway con la versión castrati de Hairspray) es equivalente a un compilado comprado en una estación de servicio de una hora ochentera.
Suena agresivo, y lo es. Pero como tal compilado, La era del rock es cuadrada; no quiere otra cosa que hacer pasar un buen rato, avanzar con ruedas de metal hacía ningún lado (salvo la venta de bandas de sonido). Al menos esa es su base: como buen musical jukebox (piensen en Mamma Mia! y su abuso de ABBA), no es otra cosa que un Greatest Hits tras otro, que van atando memorabilia yuppie (al menos así se vende al metal acá, es decir al hair metal) con una historia coral. Un poco de muchacha-muchacho, otro de guerras culturales rancias (las damas WASP) y el reciclaje de un hallazgo de Ben Stiller en Una guerra de película (la presencia de Tom Cruise mofándose de sí mismo y pegándole de taquito al absurdo y a los clichés de la estrella de rock). Pero esa base no es bien recorrida por Shankman. Y ni hace referencia al uso Frankestein de los mismos, que mezcla Extreme con Def Leppard intentando que las letras sin sentido adquieran coherencia narrativa. Ese espíritu hedonista descartable, al menos del rock peludo chillón (ese que jamás soñó con el posmodernismo), solo se hace músculo real en Cruise y Malin Akerman con su afro caucásico, que son conscientemente sexuales, exuberantes, ridículos pero sin dejar que eso anule el Greatest Hits sino que lo agigante. Seguro, esa historia es la más torpemente cliché (el rockero bueno y perdido) pero muestra la ferocidad, en tanga (literalmente), que podría haber sido algo tan conscientemente cuadrado. / Juan Manuel Domínguez
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La era del rock (Rock of Ages)
De Adam Shankman
Con Tom Cruise y Alec Baldwin












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