10/11/11 LANZAMIENTOS
Catupecu Machu - El mezcal y la cobra
El título del octavo disco de estudio de Catupecu Machu no podría ser más autoexplicativo para una banda que acostumbra a cambiar la piel como las víboras y se mueve permanentemente entre diferentes estados de la conciencia. De aquel power trío crudo y destartalado que llamó la atención con Dale! a este cuarteto grandilocuente que se inspira en la ciencia ficción futurista y las variadas ramas del arte, sólo queda un integrante siempre dispuesto a seguir adelante. “Es un disco re Tron”, dijo Fernando Ruiz Díaz sobre El mezcal y la cobra, y la afirmación, que bien podría valer para alguno de sus álbumes anteriores, resulta palpable en dos de los sentidos más representativos de la banda en los últimos años: por un lado, un ámbito nocturno (no se puede esperar más que oscuridad de parte de un grupo que se viste con tapados de cuero tipo Matrix y tiene un tecladista que se hace llama Macabre), y por el otro, la tecnología casi como un fin en sí mismo (¿se acuerdan de esos shows con sonido 5.1?).
El resultado es apabullante, tanto desde las texturas que se forman por el cruce entre sintetizadores y guitarras, como por los gritos de la voz áspera del mayor de los Ruiz Díaz, que sigue sonando urgente y cruda pero se aprecia cada vez con más detalle, como en HD. Una sinfonía retorcida de rock duro y parejo, con las suficientes licencias como para meter en el medio el tema más bolichero de su carrera (“Aparecen cuando bailamos”), y uno de los hits más densos que hayan sondo en una FM local (el corte “Metrópolis nueva”). El futuro es siempre incierto para Catupecu Machu, que, una vez más, logra hacer lo que más le gusta: forzar los límites de su propio sonido. / Sergio Martín













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