2/05/12 Escenas
2040, de Elisa Carricajo

Con esta obra concluye el díptico futurista planteado por Elisa Carricajo, iniciado con “2035”. Puede verse todos los sábados en El Camarín de las Musas, independientemente de haber presenciado o no la primera parte. / Por María Milessi
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Una reflexión sobre las relaciones humanas en un futuro cercano. Una madre, Silvia (Mónica Raiola) y su hija, Abril (Laura Acuña), conviven a pesar del bache generacional que las distancia: sus visiones del mundo y su vínculo con la realidad chocan continuamente. Este status quo es modificado por la entrada del “alumno” (Julián Tello), que llega con un profundo interés por conocer a Abril, la mujer que se atrevió a rebelarse contra aquel grupo del cual ambos formaban parte. El comprometido vínculo entre ellos va creciendo con la labor compartida -que pareciera ser algún tipo de trabajo espiritual que aglutina reiki, yoga, secuencias de movimientos y rituales “psicomágicos”. El amor los alcanza y los une más aún en esa forma de estar y de concebir el mundo. El diseño del espacio y objetos de Paco Fernández Onnainty y la iluminación de Matías Sendón construyen un atractivo y particular ambiente: el living de una casa, con paredes de bidones y diversos objetos funcionales: bolas de luz con manija y un sillón plástico de dos niveles que proyecta luz, entre otros. Se destaca especialmente el clima que se genera cuando, casi en oscuridad, las únicas fuentes lumínicas son estos objetos, componiendo el espacio y pintando los cuerpos. Mónica Raiola se distingue en el personaje de la madre, que dialoga en algunos aspectos con aquella madre de la película “Brasil”, cuyo cuerpo pasó a ser una recreación de lo que era, atravesado por la multiplicidad de intervenciones y formas nuevas de detener el paso del tiempo. El entrañable ser que pone en escena esta actriz ha logrado una apariencia ficcional ridícula en relación a su edad, constantemente fuera de eje, con una risa que contagia y una sonrisa que le plastifica el rostro, navegando permanentemente en la nostalgia y fuera del mundo actual, se obsesiona con su aspecto físico, evadiendo el hecho de que sus relaciones personales se limitan a su hija, y su lazo con el mundo, a su casa y a su cápsula conservadora.
En cuanto a la dramaturgia, la propuesta es ingeniosa y seduce inicialmente, aunque en el transcurso de la pieza quedan algo ilustrativos los argumentos y las ideas, debilitando la acción dramática. Sin embargo, las actuaciones y la contundencia estética mantienen conectado al espectador, que se divierte e imagina un posible futuro proyectándose a sí mismo en el tiempo.
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2040
De y dirigida por Elisa Carricajo
Con Paula Acuña, Monica Raiola, Julian Tello
Los sábados a las 20.30 en el Camarín de las Musas, Mario Bravo 960.












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