22/08/12 Escenas
El niño con los pies pintados, de Diego Brienza

Muy pocas veces aparece un espectáculo que provoca el siguiente corrillo: “Andá a verla que parece que es la obra del año”. Este boca a boca generalmente refiere a espectáculos que no accederán a la gran prensa, que prueban algo diferente a la estética de “lo que se usa” en el teatro independiente, y que al principio solo unos pocos tendrán acceso, para luego convertirse en espectáculo de culto. Y toda esa promesa se cumple en el caso de El niño con los pies pintados, segundo espectáculo verdaderamente significativo en la trayectoria de Diego Brienza como director, luego de Una familia dentro de la nieve, que ya le había valido un cierto reconocimiento en el ambiente. Cruel, visceral, conmovedora, irreverente e impredecible, cualquier altibajo en las actuaciones se le pueden perdonar a esta obra escrita por Brienza y Laura Fernández que combina pasos de comedia musical con momentos de intimidad descarnada y alejada de toda convención esperable. Como una montaña rusa, tanto en lo estético como en lo emocional, nadie sabe hasta qué oscuro lugar de uno mismo (como espectador) puede calar esta pequeña historia, pero sí se puede asegurar que quedará varios días rondando en la cabeza y que posiblemente arruine cualquier festejo pizzero posterior.
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Podría decirse aquí que El niño con los pies pintados es un espectáculo acerca de cómo el mundo de los que saben intenta decodificar el imaginario de un niño (muchacho ahora) que se ha convertido en un caso clínico. Para ello, un par de médicos especialistas, sus padres, algunas pasantes psiquiátricas y una trabajadora social harán su aparición bordeando y rozando apenas ese riquísimo mundo (mucho más rico que el de “afuera”) que él mismo se ha construido a fuerza de no soportar el dolor. Si algo tiene de hallazgo la puesta de Diego Brienza es haber convertido en “teatro” pobre (de recursos económicos solamente) el vuelo de esos sueños, y la manera en que tradujo también al lenguaje teatral un hecho traumático de difícil representación escénica. Un imperdible. / Ana Durán
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EL NIÑO CON LOS PIES PINTADOS
De Diego Brienza
Con Marcelino Bonilla, Mar Cabrera y Daniela Donschik, entre otros.
En el Abasto Social Club (Yatay 666, CABA).
Viernes a las 23.
Viernes a las 23.












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