27/02/12 Escenas

En el cuarto de al lado, de Helena Tritek


  

Comedia de costumbres con toques picarescos, En el cuarto de al lado, de la estadounidense Sarah Ruhl, relata el surgimiento del vibrador en plena sociedad victoriana. / Por Juana Grisolía

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Sarah Ruhl es una dramaturga estadounidense de menos de cuarenta años que después de haber visto estrenadas en los circuitos alternativos de Nueva York un puñado de obras ingeniosas y mordaces como The Clean House, Eurydice, Dead Man’s Cell Phone, desembarcó en 2009 en Broadway con In the Next Room (or The Vibrator Play), un texto que, siempre en el campo de la comedia, relata el surgimiento del viejo y querido vibrador, un artefacto que en sus comienzos fue utilizado, de modo experimental, para tratar casos de “histeria femenina”. Comedia de costumbres con toques de picaresca, propuesta ATP orientada especialmente a matrimonios maduros que suelen abarrotar las salas de la calle Corrientes, no deja de ser entendible que ésta sea, precisamente, la primera obra de Ruhl adaptada en nuestro país, con un despliegue de producción imponente, en parte por el elenco pero, sobre todo, por la escenografía y el vestuario –barroco y preciosista– a cargo de Eduardo Zanetti.

 

Aceitada y eficaz, la puesta de En el cuarto… no se queda en el chiste fácil, ni en la caricatura, aunque echa mano de ellos.

 

Dirigida por Helena Tritek y protagonizada por Luciano Cáceres y Gloria Carrá, el planteo argumental de En el cuarto de la lado es el siguiente: hacia 1880, el Doctor Givins, un médico con ínfulas de científico loco, idea un armatoste eléctrico parecido al torno de un dentista, cuya extremidad vibratoria es aplicada en la entrepierna de sus pacientes para tratarlas contra un mal de la época: la histeria. Algunas pacientes no sólo salen mucho más aliviadas tras cada sesión en el consultorio de Givins, sino que comienzan a enviciarse –a engolosinarse– con las virtudes del artefacto. Pero mientras Givins demuestra tener un pulso magistral para paliar la histeria que aqueja a sus pacientes, como marido es frío, distante y poco cariñoso. Pero sobre todo, miope. Y es que Catherine, su esposa, padece los mismos síntomas que sus pacientes, y él no lo ve o prefiere no verlo. Ni lerda ni perezosa, Catherine empieza a preguntarse qué pasa en el consultorio de su marido, por qué las mujeres que lo visitan sale tan cambiadas, y una vez que empieza a sospechar, que es picada por el bichito de la curiosidad, resulta imposible detenerla. Aceitada y eficaz, la puesta de En el cuarto de al lado no se queda en el chiste fácil, ni en la caricatura, aunque echa mano de ellos; en última instancia, plantea una tesis sobre el placer sexual y sobre la vida conyugal. Que no siempre, como dejan en evidencia las risas incómodas de las parejas maduras de la platea, son cosas que van de la mano.

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En el cuarto de al lado
De Helena Tritek
Con Luciano Cáceres, Gloria Carrá y Esteban Meloni, entre otros.
En el Teatro Apolo, Corrientes 1372, miércoles, jueves, viernes y domingos a las 21; sábados a las 22.