15/06/12 Escenas
En la huerta, de Mariana Chaud

Nacida del ciclo Proyecto Manual 2011, esta obra creada y dirigida por Mariana Chaud puede verse desde marzo en el Especio Callejón. / Por María Milessi
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Ingrid, una socióloga recién separada, se muda a su casa de campo con el manual de El Horticultor Autosuficiente en mano, decidida a instalarse allí, cambiar de vida y armar una huerta orgánica, siguiendo paso a paso lo que indica dicho libro. Debe convencer a Pablo, el atractivo jardinero, de llevar adelante el proyecto despojándose de lo que la modernidad ha aportado a nivel agropecuario que tanto daña el medioambiente. En el transcurso de su estancia allí, puede verse cómo dos polos opuestos se acercan, comparten, discuten, aprenden uno del otro y hasta se necesitan. Cómo dos colores complementarios, se mezclan de a poquito hasta dejar de ser amarillo y azul para ser violeta. Un violeta que es un vínculo que va tomando forma. Al estar tan definidos los personajes desde el principio, resulta evidente lo que va a acontecer. No es tanto la historia ni los temas que se plantean lo que resulta atrapante, sino ver cómo dos tan distintos comienzan a entenderse.
La dramaturga y directora Mariana Chaud logra un espectáculo de género, una comedia romántica de ritmo ágil, humor fino y diálogos efectivos. El gran acierto del texto: los remates de cada escena. Agudos cierres para cada situación -ligadas por la música de Pablo Bronzini- que funcionan como gancho para querer seguir viendo lo que ocurrirá cuando vuelva a prenderse la luz. Los textos resultan naturales y creíbles y las actuaciones están bien ajustadas: tanto Moro Angeleri como William Prociuk sacan jugo a sus personajes y juntos logran una linda química. Transmiten al espectador no solamente la obra en sí, sino también el disfrute de ellos mismos como actores al jugar esta pieza.
Alicia Leloutre (escenografía) genera profundidad de manera inteligente al incorporar la huerta –siempre presente- al escenario y, junto a Matías Sendón (diseño de iluminación), logran que la huerta sea enlace y excusa para que la obra continúe y para que Ingrid y Pablo sigan juntos. Exceptuando el apagón previo a la última escena, donde ya la oscuridad es total: ellos ya no necesitan de la huerta como pretexto para tener un vínculo.
Cada uno vive el amor desde su propia experiencia y contexto. Para algunos es un escape, para otros, una apuesta que todo lo cambia. Lo que es común para todos es que luego de que el amor se presenta, ya no hay vuelta atrás.
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En la huerta, de Mariana Chaud (Sobre textos de John Seymour)
Con Moro Anghileri y William Prociuk
Domingos a las 19.30 en Espacio Callejón, Humahuaca 3759, CABA.












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