13/05/12 Escenas
Golpe de aire, de Marcelo Mininno

Tensando los límites de la ficción, Golpe de aire, segunda obra de Marcelo Mininno, relata el intento por reescribir un hecho trágico que marcó a fuego la vida de sus personajes. / Por Federico Irazábal
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Después del éxito de su ópera prima, Lote 77, Marcelo Mininno tenía un profundo desafío. Pasaron varios años entre una y otra, años en los que pareció haber juntado energía –y todas las ideas necesarias– para salir nuevamente al ruedo. Y sin perder el estilo que ya comienza a delinearse en su estética, Golpe de aire no admite ningún tipo de comparación con la anterior. La obra nos ubica en la costa atlántica argentina en el verano 2001-2002. Año que todos y cada uno de los potenciales espectadores que haya en la sala tendrán en su retina y en su memoria. Y si bien uno de los personajes dirá “vaya uno a saber qué presidente hay ahora”, en la superficie no hay más referencia al afuera que esas pocas menciones a una crisis económica, política y social. Lo que está en el centro de la escena es una tragedia privada que un padre y una madre deberán procesar. Una familia hecha añicos. Pero la obra no pretende ser un melodrama. Muy por el contrario, realiza un trabajo profundamente autoconsciente sobre la memoria, el dolor y el duelo poniendo especial atención en el rol que el lenguaje cumple en esas circunstancias.
El personaje protagónico es un escritor que llega al lugar a reinventar (rescribir) lo que ha ocurrido como forma de sobrevivir a aquella marca que no podrá dejar atrás sino a través de la ficción. Como una suerte de demiurgo, el protagonista es un fiel exponente trágico de una historia irrepresentable; pero que a diferencia de lo esperable este hombre no operará con cuerpos dóciles que se presten a la representación de su relato sino por el contrario con cuerpos espectrales que disentirán con la distorsión.
La ficción es el tema de Golpe de aire: la imposibilidad de convertir en ficción ciertos episodios traumáticos. Pero el trabajo del director también pasa por dirigir a sus actores, que deberán sobrevivir a una propuesta muy compleja de trabajo: si bien tienen que componer un personaje y contar una historia con sus cuerpos y sus emociones, por otro lado también deben enfrentarse a las permanentes rupturas que Mininno le impone al texto como forma de marcar una distancia que permita hacer foco nuevamente en esa otra dimensión. De ese modo, Golpe de aire logra poner en vilo a la platea tanto en lo emocional como en lo intelectual, y así Mininno le demuestra a más de un desconfiado que Lote 77 no fue el producto de la buena fortuna sino muy por el contrario el de un talento que sigue expandiéndose y transitando caminos poco conocidos para nuestros escenarios.
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Golpe de aire
De Marcelo Mininno
Con Andrés D’Adamo, Lautaro Delgado y Germán Rodríguez, entre otros.
En el Teatro Sarmiento, Av. Sarmiento 2715. De jueves a domingos a las 21












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