27/07/12 Escenas
Hundan el Belgrano, de Claudia Marocchi

Siempre es una situación auspiciosa y esperada un estreno del actor, director y autor inglés Steven Berkoff, quien dejara sus huellas en esta ciudad con la puesta de Decadencia en 1996, primero en el off y luego nada menos que en el Teatro San Martín, con dirección de Rubén Szuchmacher. De su irreverencia, su voluntad de ruptura y su cinismo desplegado en largas parrafadas con voluntad de cadencia rítmica, quedamos los porteños prendados siempre a la espera de una revancha porque sabemos que esa mezcla de elegancia y sarcasmo es muy difícil de encontrar en el teatro. Este desafío llegó ahora a manos de Claudia Marocchi con una traducción del siempre interesante Rafael Spregelburd. Para esta puesta en la que su protagonista indiscutida es Amargas Cachas (Margaret Tatcher) y sus dos asesores llamados Piojo y Alcahuete, la directora pensó en trabajar con la desmesura que el texto propone más una serie de recursos técnicos y estéticos: algunos lumínicos, otros vinculados con la música en vivo. Mezcla de music-hall satírico, con unos soldados “Susanos” que aportan color y patetismo al conjunto, el espectáculo busca ritmo para superar la barrera de un texto tan complejo (también sucedía con Decadencia) que nos da la sensación de estar perdiéndonos algo con la rapidez y la fluidez del transcurso escénico.
-
Hundan el Belgrano busca su ritmo, efectos y elegancia, y lo consigue en su propuesta de espacio escénico, en el llamativo vestuario y en la potencia de la luz.
-
Visto desde la óptica inglesa, este recorte de la historia es una excusa no menor para mostrar el revés de la trama de esta tragedia, es decir, los intereses de los gobiernos de Inglaterra y la Argentina a la hora de aproximarse a un conflicto sobre tierras de las que los ingleses desconocían su existencia. De allí que los personajes de la obra (a excepción del presidente argentino) calcen zapatos de tacos, como una feminización de sus posibilidades de intervención política frente a la Dama de Hierro. Hundan el Belgrano busca su ritmo, efectos y elegancia, y lo consigue en su propuesta de espacio escénico, en el llamativo vestuario y en la potencia de la luz y la música que interpreta Pablo Vázquez. Pero ciertamente el peso actoral está puesto en la titánica actuación de Monina Bonelli, cargada de recursos y matices, por momentos muñeca de goma, femme fatal, rata cobarde, ama de casa sumisa o loba encarnizada. El resto del elenco tiene algunos buenos momentos pero no siempre alcanzan destreza actoral convincente para un espectáculo que pide las mejores actuaciones y los mejores actores posibles. En ese filo del desborde, a veces el cinismo termina transformándose en parodia. / Ana Durán
-
HUNDAN EL BELGRANO
De Claudia Marocchi
Con Monina Bonelli, Carlos Cano, y Gustavo De Filpo, entre otros.
En el Portón de Sánchez (Sánchez de Bustamante 1034, CABA) .
Sábados a las 23.












The Jesus and Mary Chain “Head On” (1989)
Crónicas del Festival de Cannes #4
Reseña: Dibujos invisibles, lo nuevo de Troche
Convocatoria para la Bienal de Arte Joven
Entrevista: el teatro de Claudio Tolcachir
Lena Dunham, los signos visibles de un éxito
Apuntes sobre las últimas inundaciones
DEJÁ UN COMENTARIO