3/08/12 Escenas

Las criadas, de Ciro Zorzoli


El clásico de Genet abordado por la particular mirada de Ciro Zorzoli. / Por María Milessi

-

Dos criadas obsesionadas con la Señora: cuando esta no está, se ponen en su piel, usan su ropa, la imitan, en un juego más compulsivo y desaforado que divertido. Y, sobretodo, peligroso. La dirección de la primera escena las muestra en su excitación casi demente por este juego. Una vez más Zorzoli se destaca por evidenciar y señalar el artificio, el metalenguaje teatral. En el centro del escenario del Alvear fue construido el escenario donde transcurre la obra. Elevada en una tarima se concentra la escenografía rococó que compone la habitación de la Señora. En el resto del escenario hay aridez y plantas secas desperdigadas por ahí y, en su silla, Omar: el personaje agregado por Zorzoli. Una especie de asistente de escena que responde a los pedidos de las actrices y que, junto con un maquinista y un utilero real de la sala Alvear, representan aquello que está fuera de la ficción de Genet, pero dentro de la de Zorzoli.

Paola Barrientos y Victoria Almeida son estas criadas extasiadas por la posibilidad de  imaginarse en la piel de aquella a quien sirven. Vemos su desesperación por dejar las sombras y pasar a estar en el centro, dejar de vivir la vida de otro, aunque para esto tengan que recurrir a engaños y estrategias dudosas. Sus actuaciones al comienzo de la obra avanzan con potencia y precisión, preparan el terreno, generan expectativa para lo que se viene. Así, la entrada de la Señora (Marilú Marini) comienza mucho antes de ingresar efectivamente a escena. Subrayando el artificio del teatro, irrumpe en el escenario -cual diva sobre ruedas- y, en el momento exacto en que pisa la escenografía, se transforma en esa Señora que las criadas imaginan y adoran con fervor y envidia. La actuación de Marini es inabarcable, monstruosa su conciencia y manejo de su voz y su cuerpo: pasa de rugir como una bestia satánica a ser una dama delicada que se disculpa en francés. Hiela la sangre del espectador que comprende el enloquecer de las pobres criadas e impresiona la mutación que produce la actriz al dejar esa escenografía, esa ficción, ese personaje.

La coherencia entre todas las áreas genera un trabajo de gran interés visual y conceptual. El diseño escenográfico de Oria Puppo -en la habitación de la señora- logra una ilusión perfecta que a lo largo de la obra se va desarmando y va perdiendo existencia: similar a lo que sucede en las vidas de las criadas y acercándose cada vez más al desierto de la no-ficción. La iluminación de Eli Sirlin crea climas con distintas temperaturas lumínicas y acompaña con sutiles cambios el andar de la pieza.

Un trabajo que reflexiona sobre la representación y compromete al espectador, quién en el trágico final es incorporado a la máquina del teatro dentro del teatro, convirtiéndose en cómplice de ese juego macabro de poder y sometimiento.

-

Las criadas
De Jean Genet
Dirección Ciro Zorzoli
Con Victoria Almeida, Paola Barrientos, Marcelino Bonilla y Marilú Marini.
En el Teatro Presidente Alvear, Av.Corrientes 1659, CABA.
Miércoles, jueves, viernes y sábado a las 21. Domingos a las 20 y 24.

(Foto Carlos Furman)

tags: