29/04/12 Escenas
Prefiero que me quite el sueño Goya a que lo haga cualquier hijo de puta

Poniendo el cuerpo y subiendo a escena en un unipersonal, Emilio García Wehbi da el puntapié inicial de una trilogía de textos del controvertido dramaturgo Rodrigo García. / Por Federico Irazábal
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El nombre de Rodrigo García llega a nuestro país con cierta demora y de la mano del artista que indudablemente debía traerlo: Emilio García Wehbi. Si bien García es argentino, su carrera se desarrolló en España y en Francia inscripta en toda una tradición performática del teatro europeo. Y por alguna razón misteriosa, la obra de García llegó a nuestro país ocasionalmente y en cuentagotas. Wehbi reparará parte de esta deuda estrenando entre 2012 y 2013 tres textos de este autor. En unos meses subirá a escena Agamenón, volví del supermercado y le di una paliza a mi hijo y, en el próximo año, Rey Lear. Y decíamos que era totalmente comprensible que Wehbi sea quien lo traiga puesto que sus dos estéticas dialogan en múltiples sentidos. Ambos, Wehbi y García, son dueños de una poética que, más que trabajar con palabras, las vomitan. Ambos hacen del lenguaje una máquina indomable que atraviesa el cuerpo y nos deja expuestos, desnudos ante una platea voraz que sólo está allí para devorarse a su víctima. Ambos tienen una mirada muy crítica sobre el capitalismo y el mundo del consumo y fundamentalmente realizan –como parte de su estrategia de búsqueda del horror– una crítica al denominado “mundo de la cultura” sacándole su máscara sobrevaluada y dejándolo expuesto en todo su esnobismo e hipocresía.
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Ambos, Wehbi y García, son dueños de una poética que, más que trabajar con palabras, las vomitan.
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En Prefiero que me quite el sueño Goya…, un unipersonal interpretado por el propio Wehbi, la anécdota nos enfrenta a un padre que quiere llevar a sus hijos ilegalmente al Museo del Prado y no a Disney, que es lo que ellos desean. Con esta dicotomía se enfrentan consumo y cultura, pero a su vez por la “ilegalidad” del ingreso se acentúa la crítica sobre el campo cultural. En ese sentido, el espectáculo se presenta con un texto en el programa de mano que anticipa lo que se verá, pero no en tanto estrategia de interpretación sino, más bien, de la situación espectacular (escena y platea) a la que hemos asistido. Se trata de una frase de Demetrio, el cínico: “para las personas que carecen de cultura da lo mismo hablar que tirarse pedos”.
Wehbi recurre a gran parte de su universo estético e incluso a objetos escenográficos previamente utilizados, así como también a ciertos usos del vestuario y la utilería. Protagoniza el espacio escénico una montaña de libros a la que trepa –inestablemente– de manera recurrente y en donde busca algún que otro libro hasta que de pronto alguien lo aleje tirándole los libros por la cabeza.
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PREFIERO QUE ME QUITE EL SUEÑO GOYA A QUE LO HAGA CUALQUIER HIJO DE PUTA
De Emilio García Wehbi
En Timbre 4 (Av. Boedo 640, timbre 4, CABA)
Viernes a las 23.15.












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