21/09/12 Libros

Cuando me fui de La Habana, de Frank Arbello


El cubano Frank Arbello encarna un modelo casi extinto de historietista: el adaptador de obras literarias a las viñetas. / Por Juan Manuel Domínguez

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Una vieja canción cubana para niños que da nombre al primer libro editado en nuestro país de Frank Arbello, isleño instalado en La Paz desde 1997: “Cuando me fui de La Habana”. Arbello traduce la letra de la canción a historieta, y deja en claro que el traslado y la consecuente adaptación es su fuerte. Arbello mismo comenzó a hacer historietas cuando salió de Cuba, algo que puede apreciarse en sus diferentes relatos, siempre breves. Lo extraño es que el progreso de su línea clara pero maleducada (fascinada con los negros) tiene más que ver con su forma de narrar que con una mejora “técnica” de su dibujo. Lo que sorprende es precisamente cómo sabe leer en cada cuento la posibilidad de una historieta.

Alguna vez confesó que comenzó con los cómics de “puro caradura”, cuando todavía era diseñador en la fundamental Crash. Esa caradurez no se nota; al contrario, lo de Arbello remite a un modelo casi extinto: el del adaptador de obras literarias al cómic. Pero Arbello no pretende grandes proezas, si no que prefiere quedarse en las historias cortas. Le interesa versionar, y le interesa que esa reversión no implique un desafío gigante: le interesa prestarse al cuento, no usurparlo; usar su forma de narrar –tan quirúrgica, tan simple en apariencia– para mostrar su potencia intrínseca (al menos la que él ve y lee). Siempre son relatos cortos. Él mismo lo dijo en una entrevista: “Si son demasiado largas, veo que se me diluyen”.

Al preocuparse antes que nada por ilustrar lo que cree fundamental de cuentos de Max Aub, de Juan José Arréola, de Augusto Monterroso, Arbello pierde en líneas pretenciosas lo que gana en ambición lúdica. De hecho, si hay que pensar un nombre similar, puede mencionarse a James Sturn. Pero los relatos del cubano son siempre noir, trágicos, a mitad de camino de ser una historieta de EC Comics (siempre la última viñeta remata y genera sentido a la idea principal). Con un estilo en extremo personal que sin embargo se “sacrifica” en pos del relato de un tercero, Arbello moldea su propia identidad nutriéndose y recorriendo otros mundos que hace propios.

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Frank Arbello
Cuando me fui de La Habana
(Loco Rabia, ExAbrupto y Belerofonte)
144 páginas

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