28/09/12 Libros
Entrevista a Sarah Glidden, invitada al festival Viñetas Sueltas

Desde su auspicioso debut con Una judía americana perdida en Israel, traducido al español el año pasado, la historietista Sarah Glidden viene enhebrando su experiencia personal en el gran entramado de sucesos globales. Este mes, una de las nuevas exponentes del cómic autobiográfico es una de las invitadas a la nueva edición del Festival Viñetas Sueltas. / Entrevista Juan Manuel Domínguez
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Viñetas Sueltas es el festival de historietas distinto: ha sabido, en sus diferentes apariciones, mostrar un universo del cómic nuevo, una realidad paralela del medio. Su edición 2012 implica, además de una semana de muestras en la ciudad, el salto que implica un fin de semana de historietas en Tecnópolis (6 y 7 de octubre). Una de las formas de comprobar ese “ser distinto” (condición que solo se debe a su capacidad de buscar nombres poco conocidos pero aun así vitales del cómic), será una de sus invitadas de lujos: la estadounidense Sarah Glidden. Glidden saltó a la escena del medio cuando publicó, bajo el mainstream sello de Vertigo (de la DC Comics), la obra traducida al español por Norma como Una judía americana perdida en Israel. En ese libro, se sube al género de moda (la autobiografía) pero por motu proprio: para mostrar su experiencia en Israel. Desde ese libro distinto de otros (del detalle de Sacco, la poesía de Satrapi, los diarios de Delisle), tanto por sus colores de acuarela como por la levedad que –inteligentemente– Glidden sabe transmitir, la joven autora se ha convertido en un nombre a seguir. Ya sea por haber sido parte de la mítica residencia para artistas de Annecy (el Neverland del cómic no Superman), por haber publicado varios ensayos-cómics en su sitio (donde hay links a historietas suyas cortas en español) y por su talento para hacer innegable su carácter de autora pero sin volverlo en extremo evidente: Glidden es la real muestra de una forma de hacer cómics pensada, sentida y potente.
¿Creés que existe un límite a la hora de hacer historietas autobiográficas?
Sarah Glidden: En realidad lo que uno está haciendo es simplemente crear un personaje basado en su propia vida y experiencias, y lo importante es la elección de qué incluir y qué no. No sé si tengo un límite en lo que respecta a qué mostrar, pero la inclusión de mis sentimientos íntimos depende del proyecto. El libro que hice sobre Israel fue un trabajo muy personal que hacía foco en mi propia confusión y mis inseguridades, así que no me guardé mucho a la hora de mostrar mis debilidades y neurosis. Pero en mis trabajos más recientes, mi personaje no es el epicentro de la historia, así que me muestro mucho menos.
¿Hay algo que te irrite particularmente, en términos de libertad que se toma el artista, sobre el género autobiográfico?
Creo que depende del trabajo en cuestión y cuál es el acercamiento al material que se decide usar. A Alison Bedchel (Fun Home), por ejemplo, le interesa mucho retratar los eventos que sucedieron con precisión. Tiene libretas con años de anotaciones y diarios, con los cuales documentó su vida, y este tipo de detalles logra trasladarlos a sus cómics. Pero hay otros artistas que son más espontáneos. Los cómics de Gabrielle Bell van y vienen entre la realidad y la fantasía imperceptiblemente. ¡A veces no podés darte cuenta que pasó y que no! Pero crear un espejo de su vida no es el núcleo de su trabajo; ella busca otra cosa. Personalmente, no me sentiría cómoda mintiendo o escribiendo algo que me hiciera quedar mejor. Creo que, en general, ser flexible con la forma en que uno se retrata está bien mientras se sea transparente. Está bien inventar cosas, fantasear, pero hay que asegurarse de que el lector sepa que eso es lo que estás haciendo. La honestidad es importante.
“Ser flexible con la forma en que uno se retrata está bien mientras se sea transparente… La honestidad es importante.”
En tu libro sobre Israel, como en casi todas tus historietas, generalmente hay un desarrollo narrativo clásico. ¿Por qué?
Creo que tiene que ver con que iba estructurando mi trabajo a medida que iban pasando las cosas. Considerando que nunca había hecho un cómic largo antes, solo estaba trabajando de la forma en que me salía naturalmente. Había estado haciendo minicómics autobiográficos diarios por casi 5 ó 6 meses antes de empezar a trabajar en el cómic de Israel. No tenía mucha experiencia en las estructuras narrativas complejas. Un diario de viaje escrito acorde a su cronología parecía lógico para el proyecto, así que eso fue lo que hice. Por estos días, estoy trabajando en un libro que es un diario de viaje, pero que no se ancla en aquella estructura lineal. Es mucho más difícil, pero es lo que funciona en este proyecto.
En las historietas todo debe crease de la nada. ¿Cómo lidiás con eso a la hora de intentar conseguir cierto sentido realista en tus imágenes?
Saco muchas fotos para usar como referencia en los libros en los cuales trabajo, quiero que la base sea precisa. Si mi intención es transportar al lector a otra parte del mundo, los detalles sobre cómo se ve ese lugar son importantes. No me interesa mostrar únicamente cómo es la arquitectura típica en un lugar del extranjero, mostrar cómo ese lugar es exótico. Me interesa mostrar los pequeños detalles que hacen familiar a ese sitio, que lo relacionan con cualquier otro lugar en el que haya estado el lector. Entonces, quizás en Ciudad Antigua de Damasco haya ancestrales edificios de piedra que son bastante coloridos y diferentes a tus ojos, pero también quiero cosas que sean iguales en casi todos lados, como mostrar que en la tienda de la esquina hay gente comprando víveres para su día a día. Todas esas pequeñas cosas quizás se disipen en el fondo de la escena, pero pienso mucho sobre ellas.
¿Cómo funciona tu proceso creativo? ¿Hacés bocetos durante la experiencia, grabás?
Para el libro sobre Israel, lleve un grabador digital conmigo pero se me rompió el primer día, así que tuve que confiar en mis notas. ¡Me volví bastante buena tomando notas lo más rápido posible! En la actualidad grabo las entrevistas y las transcribo después. Eso me da manos libres para poder bocetar o sacar fotos, o simplemente concentrarme en lo que la otra persona está diciendo y compenetrarme más. Es difícil estar presente cuando se está constantemente escribiendo. Las fotos sirven, pero hacer bocetos ahí mismo no tiene precio. Hay lugares donde las fotografías están prohibidas, como fronteras o zonas militares.
¿Cómo te sentís respecto de otros trabajos sobre Israel, por ejemplo, el libro de Harvey Pekar sobre el asunto?
No leí el libro de Pekar, aunque sí he leído muchísimos otros libros sobre el mismo tema, y otros cómics como los de Joe Sacco, Jerusalem, de Guy Delisle, y, por supuesto, trabajos de artistas y escritores israelitas. Israel y su conflicto con los palestinos no es un tema sobre el que se haya publicado poco, precisamente, y a veces hasta se me hace extraño que la gente todavía tenga apetito por leer más todavía sobre la cuestión. De hecho, escribir sobre esa región es una gran manera de llamar la atención de la gente. Yo definitivamente no estaba pensando en eso cuando empecé el libro y sé que tampoco era algo que hubieran tenido en mente Sacco o Delisle.
Festival Viñetas Sueltas, del 30 de septiembre al 6 de octubre. 6 y 7 de octubre en Tecnópolis.
Toda la programación disponible en www.vinetas-sueltas.com.ar.












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