21/08/12 Libros
Inhumano, de Ariel López V.

Un trazo lisérgico y salvaje puesto en función del humor más absurdo es la fórmula que Ariel López V. agita en las páginas de su primer libro. / Por Juan Manuel Domínguez
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La reflexión sobre las viñetas nacionales suele caer en la trampa de no hablar, de no celebrar su humor. ¿Cuántas notas leen sobre el humor gráfico nacional? Más aún, ¿cuántas notas leen sobre historietistas abocados al humor que no sean Gustavo Sala, Liniers o Rep? Y no es caer en la trampa chauvinista de un Historietas Para Todos, capaz de generar un suplemento “solo de mujeres” en Fierro, idea cavernícola felizmente revolucionada por Alejandra Lunik; es entender que la comedia es el mejor termómetro (quizás siempre lo haya sido) a la hora de leer la evolución y la revolución del medio. Y Ariel López V. no es tan solo uno más: es un nombre que muestra la capacidad del humor salvaje de crear autores.
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López V. juega con la publicidad, con el diseño de los años 50, con la clase B, con los chistes de pijas, con sábados y domingos, con Godzillas, con esas rayitas que siempre aparecen en sus fondos y el resultado no es más que la más maravillosamente inhumana concepción del absurdo que existe hoy en nuestro país.
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Inhumano, editado por la editorial cordobesa Llanto de Mudo, es el primer compilado del también animador Ariel López V. Y es una bendición. Porque incluso dentro de cientos de ya no tan nuevos nombres, López V. se distingue gracias a, como dice Diego Parés en la contratapa, “una estructura molecular ácida, acuosa, fosforescente y multiforme”. Lo raro es que Parés, el artista Victorinox por excelencia, es de alguna rara forma la contracara de López V.: donde Parés logra perfeccionar el estilo elegido (viñeta única, tira, historieta, realismo), Lopéz lo toma por asalto. Multiforme pero bajo sus propias reglas, López V. toma la base de la historieta (la caricatura) y la disuelve en su propio acido. El resultado es la versión tripera de la historia del cómic. O mejor, su estilo, esas líneas gruesotas y sus personajes macrocéfalos (con cabezas triangulares y ojos blancos sin pupilas), parece ignorar cualquier cosa menos las reglas básicas. Y eso es –o se lee como– algo excepcionalmente nuevo.
En Inhumano se ve esa novedad de una forma más obvia que en las apariciones esporádicas de Lopez V. en Rolling Stone, La Mano, Comiqueando, Barcelona y la lista sigue: es mucho más fácil percibir la comedia de López V., irónica, corrosiva, moja-oreja de lugares comunes. Pero su estilo visual, distorsionado de la lógica de la comedia, es demasiado salvaje. Todo parece estar derritiéndose, o mejor, parece la comedia de otra galaxia, de una remota en formas pero similar en sus bromas. En esa dimensión, hasta ahora desconocida, López V. juega con la publicidad, con el diseño de los años 50, con la clase B, con los chistes de pijas, con sábados y domingos, con Godzillas, con esas rayitas que siempre aparecen en sus fondos y el resultado no es más que la más maravillosamente inhumana concepción del absurdo que existe hoy en nuestro país.
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ARIEL LÓPEZ V.
Inhumano
(Llanto de mudo)
64 páginas
llantodemudo.blogspot.com












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