25/02/12 Libros

La aparición, de Robert Aickman


Acaba de publicarse una antología de cuentos que revelan al escritor inglés Robert Aickman como un maestro de culto del género fantástico. / Por José María Brindisi

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La del estilo es una discusión eternamente fértil, y por ello inútil. ¿Es el estilo, al fin y al cabo, un rasgo positivo, o todo lo contrario? Las mismas razones que nos hacen decir que la escritura de Graham Greene o la de Michel Butor se distinguen de las de cualquier otro se transforman a menudo en rasgos sepulcrales cuando ponemos el ojo en determinados autores, en particular si no han sido canonizados. Que circundan hasta el cansancio un único tema, que se refugian en la seguridad de sus trucos, que no logran distanciarse de sí mismos… y un larguísimo etcétera.

Lo que sin duda es cierto es que el estilo se construye en base a repeticiones, y que si a la escritura de Robert Aickman le calza ese traje lo hace con sus blancos y negros –los primeros se imponen rotundamente–, y asimismo con algunos grises. Hay una abrumadora idea de unidad en su obra –que con habilidad escapa, sin embargo, a lo uniforme–, tan abarcadora que termina convirtiéndose en algo conceptual, un síntoma poderoso a la vez que un llamado de alerta constante para el lector. Si consideramos que en este caso se trata de una antología, resulta todavía más llamativo que esa coherencia se sostenga y no degenere, en el camino, en monotonía.

 

Leída en conjunto, esta serie de relatos del inglés Robert Aickman (1914-1981) resulta en extremo perturbadora, y aun con algunas peripecias formales llamativas o directamente desprolijas la sensación que sobrevive es la de un descubrimiento.

 

Enumeremos, pues: en todos los relatos hay presencias sobrenaturales; en todos menos uno los protagonistas son hombres, atrapados en alguna instancia de su juventud, con un grado bastante notorio de ingenuidad o de limitación emocional o psicológica; en todos hay mujeres dominantes, ásperas, enigmáticas; las historias anidan siempre en un viaje, un traslado, un deslizamiento; los protagonistas se emparentan, como pueden, con el arte, ya sea en primera persona o como apasionados –¿enfermizos?– admiradores; las anécdotas, por otro lado, suelen detenerse en un punto de inflexión, casi diríamos unos pasos antes de la revelación o el clímax, lo que acerca estas ficciones en cierto modo a la literatura fantástica, por esa sobriedad o indeterminación resolutiva.

Leída en conjunto, esta serie de relatos del inglés Robert Aickman (1914-1981) resulta en extremo perturbadora, y aun con algunas peripecias formales llamativas o directamente desprolijas la sensación que sobrevive es la de un descubrimiento. De ese milagro nada menor –una búsqueda minuciosa de pequeñas joyas escondidas, casi una militancia que el finísimo paladar de Matías Serra Bradford ha emprendido a través de diferentes sellos editoriales– se hace insoslayable detenernos en otro. Si hay dos géneros emblemáticos de la literatura inglesa, uno es el relato extraño o sobrenatural, y el otro es aquel en que despuntan la ironía y la frialdad elegante. Que ambos convivan en el universo de un mismo autor –por separado, pero a veces juntos como en el caso del extraordinario “La respuesta insuficiente”– es algo que roza, sin exageración, lo imposible.

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Robert Aickman
La aparición
(Edhasa)
320 páginas. Traducción de Agustín Pico Estrada y Laura Wittner. Prólogo de Matías Serra Bradford