21/03/12 Entrevistas, Música
Entrevista a Lee Ranaldo

En momentos en que el futuro de Sonic Youth es una incógnita, Lee Ranaldo, uno de sus fundadores, edita un disco solista –el primero estrictamente compuesto por canciones. Between the Times and the Tides exhibe el costado más melódico del guitarrista, que revela acá de dónde viene su gusto por el pop. / Por Santiago Delucchi.
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Dicen que uno no elige las circunstancias, y que son las circunstancias las que lo eligen a uno. Basta tener eso en claro para despejar cualquier especulación acerca de Between the Times and the Tides, el flamante álbum de canciones de Lee Ranaldo que Matador Records saca por estos días. Es que, en este caso puntual, las circunstancias llaman la atención: la aparición de este disco, el primero que el guitarrista lanza como cantautor –no como solista, vale aclarar–, coincide con el tan temido y dudoso “hiato indefinido” en el que entró Sonic Youth, la banda que él mismo cofundó hace treinta años. Conocemos la historia: a mediados de octubre del año pasado, apenas unas semanas antes del esperado regreso de los neoyorquinos a Sudamérica, Thurston Moore y Kim Gordon –los otros dos cofundadores– anunciaron su divorcio. Y entonces, tras cumplir con esas fechas pautadas, el grupo decidió tomarse unas largas vacaciones, de esas que no se sabe siquiera si volverán.
Hay que tener en cuenta que Sonic Youth es mucho más que un grupo. A esta altura, se parece más a un pulpo, del que sus integrantes, juntos o separados, se permiten desprender otros proyectos, más o menos solistas, más o menos ajenos a la banda, pero todos con su propio cauce. Así lo hizo Moore, sin ir más lejos, con Demolished Thoughts, a principios del año pasado. Y así lo hace ahora Ranaldo con Between the Times and the Tides. Este disco, según él, surgió de manera natural, en el curso de las cosas, antes de cualquier anuncio y lejos de toda suspicacia. Las circunstancias, igualmente, siguen ahí: la primera presentación de Lee y su banda, en la que también toca el baterista de la juventud sónica, Steve Shelley, fue justo el día después de que Kim y Thurston anunciaran su separación. El guitarrista dijo que esa coincidencia fue “completamente extraña”. Pero no fue más que eso: una coincidencia.
Lee Ranaldo siempre se mantuvo ocupado. Y eso vuelve a demostrar ahora con estas diez canciones. Ya habrá tiempo para hacer columpiar su Jazzmaster, o improvisar libremente sobre alguna proyección fílmica. Se lo escucha decidido, como buen veterano. Y sabe que su hallazgo es lo más valioso: tomó su guitarra acústica como punto de partida y así, entre los tiempos y las mareas, terminó desembarcando en un oasis de psicodelia oscura y melodías luminosas. A ese viaje, que arrancó desenchufado y en solitario, se le sumó una banda de rock: Alan Licht en guitarra, Irwin Menkin en bajo y el ya mencionado Shelley en batería. También recibió ayuda de varios amigos: Jim O’Rourke, John Medeski, Bob Bert (antiguo baterista de Sonic Youth) y Nels Cline (el gran guitarrista de Wilco). Todo eso, y mucho más, contiene Between the Times and the Tides, el disco que muestra al ¿ex? Sonic Youth reencontrándose de lleno con la canción.
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Between the Times and the Tides no es sólo tu primer álbum de canciones, sino el primero con el que vas a salir de gira, acompañado por una banda. ¿Crees que esto habría sido más difícil de concretar si Sonic Youth no se hubiese tomado un receso?
Lee Ranaldo: No creo. Lo cierto es que Sonic Youth no ha estado trabajando mucho en los últimos años. Y ese ajuste se dio por decisión nuestra, para trabajar en otros proyectos y pasar más tiempo con nuestras familias. Entonces, en realidad, ya había tiempo desde antes. Cada uno de nosotros tiene el tiempo y la libertad para abocarse a lo que le interesa en estos días. Y nos gusta mantener eso, más allá de lo que pase con la banda. Siempre estamos presentándonos en algún lado, incluso salimos de gira con otros grupos. Participamos en muestras de arte y de moda, en lecturas de poesía… Todos nos mantenemos ocupados en general. Y este disco es simplemente lo último en lo que he estado trabajando por fuera de Sonic Youth. No me propuse hacerlo justo porque la banda iba a tomarse un tiempo: surgió por su cuenta.
Tus trabajos como solista suelen ser experimentales. ¿Qué hizo que te orientaras esta vez a las canciones?
Imagino que cualquiera que conozca las cosas que he hecho, tanto con Sonic Youth como en solitario, va a entender que mi atracción va de igual manera hacia las canciones y hacia cosas de composición más abstracta. Me gusta trabajar en áreas diversas. Pero lo cierto es que crecí escuchando música pop, y eso ha sido uno de los pilares de mi vida. Simplemente adoro una buena canción. En este momento, sin duda, mi interés pasa por algo más tonal, por canciones con cierta estructura, en lugar de expresiones abstractas. He hecho un montón de ambas cosas, durante mucho tiempo y con diversas puestas en escena. Pero estar haciendo canciones por mi cuenta, ahora, me parece algo fresco y novedoso. Así que espero seguir haciéndolo por un rato. Fue algo natural: con Sonic Youth trabajando menos en los últimos años, me di cuenta de que extrañaba tener un “foro cancionero”. Entonces las canciones empezaron a salir… ¡Y no se han detenido! Un poco tarde, dirán algunos, pero estas cosas son así: pasan cuando pasan. Y ahora mismo estoy pasándola muy bien con esto.
¿Qué tan distintos son los contextos en los que escribís una canción y en los que producís una pieza experimental?
La música improvisada es un mundo aparte, espontáneo y libre, a menudo construido en colaboración. Mientras que el songwriting tiene un tipo de enfoque diferente. En uno se requiere invención sin fin… Y en el otro, ¡repetición sin fin! Me gustan ambos procesos.
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“Todo fluyó por su propia voluntad: desde la primera canción, que apareció a principios de 2010, hasta la última. Yo sólo tuve que seguirlas y recolectarlas al final.”
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¿Hubo algo en particular que te haya inspirado a la hora de componer?
Dentro de estas canciones, me di el gusto de darle la bienvenida a ciertas partes y cuestiones de mi vida. Siempre tendí a escribir letras personales, incluso más que los otros en Sonic Youth. Por eso, con las canciones de este disco, busqué elevar la apuesta: realmente traté de no censurar o limitar adónde iban o cómo iban a resultar. Siento que este material, tanto lírica como musicalmente, representa el último año de mi vida. Por eso son canciones autobiográficas: simplemente porque traté de ser lo más abierto y honesto posible.
En vivo o en estudio, con Sonic Youth, no solías cantar más de dos o tres temas. ¿Fue duro hacerse cargo de un álbum entero?
Se siente bastante natural. Es que siempre me gustó cantar. Me hubiese gustado cantar más en Sonic Youth, pero lo cierto es que la banda se fue orientando cada vez más hacia las voces de Thurston y de Kim, y no tanto hacia la mía. El proceso de hacer este disco fue uno de los proyectos más fluidos, orgánicos y libres en los que he estado involucrado. No fue para nada forzado. Una cosa parecía conducir a la siguiente, y así todo se fue abriendo delante de mí. Durante mucho tiempo he querido hacer un disco solista de canciones, y por una razón u otra –muchas veces ligadas a Sonic Youth– nunca se dio. Un par de veces traté de forzar las cosas para que sucediera, pero sin éxito. Pero esta vez todo fluyó por su propia voluntad: desde la primera canción, que apareció a principios de 2010, hasta la última. Yo sólo tuve que seguirlas y recolectarlas al final.
Between the Times and the Tides da cuenta de tu forma de tocar y de componer, de tu voz y de tus fraseos melódicos, pero también toma cierta distancia de lo que hacías en Sonic Youth. ¿Te planteaste el objetivo de darle una identidad propia al disco?
Todo comenzó a principios de 2010, como dije recién, cuando algunas canciones comenzaron a aparecer en mis guitarras acústicas. Así fue que salieron las diez canciones de este disco. Al principio, pensé que iba a ser un álbum solista de estilo acústico, pero terminó evolucionando en otra cosa, con una banda de rock a pleno en la mayoría de los temas. No hubo mucho más para planificar: al igual que con los métodos de trabajo de Sonic Youth, dejé que la identidad se vaya formando por el material que yo estaba generando, y no al revés. Tengo que decir que estoy bastante sorprendido con lo que salió.
Ese origen acústico se nota en las guitarras de base y en temas más tranquilos como “Hammer Blows” y “Stranded”. Igualmente, no es usual verte desenchufado, ni en Sonic Youth ni en tus performances experimentales.
Siempre toqué la guitarra acústica. Es más: me encantan los instrumentos acústicos en general. Siempre toqué estas guitarras detrás de escena, aunque muy poco en público. Debo tener, quizás, doce o más guitarras acústicas. No se ven espléndidas ni lujosas, pero algunas son bastante valiosas por su antigüedad. Y éstas, las más viejas en particular, contienen una magia que las vuelve increíbles a la hora de tocar y escuchar. Han sobrevivido mucho tiempo, y sus tonos se fueron enriqueciendo. Realmente sabían cómo hacer guitarras de madera antes: son ligeras como una pluma y tienen un sonido verdaderamente bello. Ya di un show en solitario con guitarra acústica, para presentar estas canciones. Y la verdad es que espero poder dar más conciertos acústicos; me parecen muy interesantes. Yo lo llamo “cantautor folk experimental”. Pero bueno, lo que pasa es que, cuando uno toca para mucha gente, se tiene que amplificar la guitarra acústica, y eso ya pasa a ser otra cosa. Las verdaderas guitarras acústicas están hechas para ser tocadas en salones, salas pequeñas o cafés; ésa es la mejor manera de apreciarlas.
Además de la banda que te acompaña –que terminó torciendo un poco el rumbo acústico–, hay varios invitados en el disco: están Bob Bert y Jim O’Rourke, que fueron parte de Sonic Youth; y hay grandes instrumentistas como Nels Cline y John Medeski…
Realmente sentí la generosidad de todos estos amigos, por la forma en que me ayudaron a sacar esto adelante. Fue genial tener una razón para invitar a tocar a Bob y a Jim. Y algo similar pasó con Nels y John: trabajé con cada uno de ellos en diversas situaciones, y siempre quedé maravillado por lo increíble que tocan; así que fue un placer traerlos para que hagan algo al servicio de mi humilde disco. Y bueno, Steve (Shelley) y Alan (Licht) han tocado conmigo en diversos contextos, continuamente, así que fue genial tenerlos también esta vez.
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“Todo comenzó a principios de 2010, como dije recién, cuando algunas canciones comenzaron a aparecer en mis guitarras acústicas. Así fue que salieron las diez canciones de este disco. Al principio, pensé que iba a ser un álbum solista de estilo acústico, pero terminó evolucionando en otra cosa, con una banda de rock a pleno en la mayoría de los temas.”
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El disco cierra con “Tomorrow Never Comes”, que parece inspirada en el espíritu piscodélico de los fab four y su “Tomorrow Never Knows”. ¿Qué lugar ocupan los Beatles en tu formación?
Las primeras grabaciones que entraron en mi vida fueron justamente los discos de los Beatles. Yo era aún un niño, pero estuve ahí en el momento en que salió el LP Meet the Beatles; así como los primeros singles de Capitol: “She Loves You” y “I Want to Hold Your Hand”. Así que tuve la suerte de seguirlos desde el principio durante todo su desarrollo. Mi crecimiento en la música coincide con su itinerario. Ellos, junto con Bob Dylan, Neil Young y algunos otros, son absolutamente determinantes para mí.
A fines del año pasado, justo después del anuncio de Thurston y Kim, tocaste con Sonic Youth en Sudamérica. ¿Cómo viviste esos recitales?
Esa gira fue realmente buena. Y fue genial poder visitar algunos nuevos lugares, como Uruguay y Perú. Los recitales salieron bien y, a pesar de lo que algunos puedan pensar, nos divertimos mucho. Dejamos de preocuparnos por el futuro de la banda. Hay que dejar que las cosas sigan su curso. Igualmente, hay muchos proyectos que nos siguen involucrando. Por lo pronto, me encantaría volver a Sudamérica para presentar estas canciones.
Betwenn The Times And The Tides
(Matador Records/ Ultrapop)
Foto prensa Frey Ranaldo.












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