10/01/11 Música
Los discos de 2010

Con tantos shows de reunión y visitas de otras épocas, 2010 pareció empecinado en hacernos creer eso de que “todo tiempo pasado fue mejorâ€. En este contexto, es bueno volver a poner el foco en el presente para rescatar un puñado de discos que se resisten a aceptar esa premisa. Un recuento necesariamente caprichoso pero amplio en cuanto a géneros: hay, literalmente, para todos los gustos. Por Lucas Garófalo y Javier Diz
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INTERNACIONALES:
MGMT Congratulations (Sony)
El dúo sorpresa de 2008, que de la mano de Kids, hit indiscutido de aquel año, no habÃa dejado pista de baile sin agitar, volvió en 2010 y sorprendió el doble: pop psicodélico, recargado, maximalista, un tema de doce minutos y nada de la instantaneidad livianita de su debut. ¿Y esto con qué se come? Ante todo, con paciencia. Bien por estos dos, que rechazaron la movida segura y se la jugaron: llamaron a Sonic Boom para la producción e hicieron un disco extremo. El que no arriesga no gana.
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No Age Everything in Between (Sub Pop)
En un año en el que volver a meterle ruido al pop (shoegaze, dream pop) fue un gesto obligado, el dúo de Los Ãngeles pulió la mejor pieza de todas con un sacudón intenso que es mucho más que un ejercicio de estilo. De la danza sónica a la canción slacker, pasando por raptos de ambient cinematográfico, Dean Spunt y Randy Randall no esconden sus cartas: acá hay rock de los noventa, sÃ, pero en constante refresh. Un disco adictivo. Y una remera que diga “indie†en letras enormes.
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Neil Young Le Noise (Warner)
Cuarenta años de carrera sobre sus espaldas y el canadiense no se duerme en los laureles. Acá sorprende con ocho canciones en cuarenta minutos, construidas a partir de la mezcla entre electricidad, riffs distorsionados y calidez acústica –sin bases rÃtmicas–, y condimentadas con las perillas del productor Daniel Lanois (citado en chiste desde el tÃtulo), quien le otorga un manto de fantasÃa casi espacial a estos lamentos bluseados. De paso, Peacefully Vally Boulevard es una de las canciones del año.
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Arcade Fire The Suburbs (Universal)
La consagración global de Arcade Fire llegó con el que probablemente sea su disco menos excitante, algo no tan sorpresivo si se tiene en cuenta que el standard establecido por sus dos álbumes anteriores era alto. Ahora son tres, todos bastante parejos, y eso equivale a una carrera. Siempre girando alrededor de temas conceptualmente pesados y complejos (muerte, religión, tiempo), William Butler vuelve a predicar sus mensajes al frente de una orquesta rockera que no muestra signo alguno de agotamiento. No es poco en estos tiempos.
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Gorillaz Plastic Beach (EMI)
Damon Albarn se sigue divirtiendo con la monada, objetivo principal de un proyecto al que no quiso ponerle el cuerpo. Menos mal. Ese espÃritu lúdico es el que logra cosas inimaginables, por ejemplo, que los De La Soul se junten con Gruff Rhys de los Super Furry Animals, y todos juntos le den forma a un temazo como Superfast Jellyfish, una gema de pop fantástico y futurista. No hay nadie más en el mundo capaz de sacarle algo bueno a una unión como esa. El rumor dice que este fue su último disco. Ojalá que no.
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Deerhunter Halcyon Digest (4AD)
Junto con Atlas Sound, su proyecto solista, Bradford Cox ya se instaló como uno de los compositores más prolÃficos y brillantes de su generación. Con sus Deerhunter ya habÃan llegado al podio gracias a Microcastle (08). Ahora repite elogios, y está bien: su lo-fi juguetón escapa a etiquetas, moviéndose dentro de varios espectros, todos efectivos y, más importante aún, emotivos. No hay manera de resistirse a himnos instantáneos como Memory Boy o Basement Scene. Otra vez, piel de gallina.
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El Guincho Pop Negro (Young Turks/XL)
Cuando Pablo DÃaz-Reixa emergió desde las Islas Canarias con Alegranza (08), encasillarlo era tarea fácil: otro con influencias africanas que viene a usar el sampler al estilo Animal Collective. Bueno, no. Su segundo disco sigue honrando la música de celebración de pueblos con pasados trágicos, pero desde un ángulo nuevo y novedoso, inspirado en la alta fidelidad del sonido, los grandes estudios y sus ingenieros y productores. Una verdadera Obra, asà con mayúscula, construida por un arquitecto muy audaz.
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Javiera Mena Mena (Unión del Sur)
Cuatro años tuvieron que pasar para que la chilena Javiera Mena editara all sucesor de Esquemas Juveniles, su disco debut, que alternando electro pop con baladas al piano la estableció como una de las jóvenes promesas de la canción pop sudamericana. Mena, mucho más orientado hacia la pista de baile, es un álbum retrofuturista (recuerda a ABBA, pero también a The Knife) que no deja de sonar Ãntimo, confirmando el gran talento de Javiera para imponerle su sensibilidad a todo lo que toca. Elevado.
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Ariel Pink’s Haunted Graffiti Before Today (4AD)
Chillwave, dicen por ahÃ. Alguna etiqueta hay que ponerle a estos muchachos, que exhiben como carta de presentación una paleta surrealista que toma un poco del pop coreado de los sesenta como de cierta progresiva de los setenta, aunque cambiando su gravedad por una irreverencia propia de los Ween –con quien tiene más de un punto de contacto– y llegando, por si faltaba algo, a bordear el AOR ochentero. En fin, una de esas bandas que pueden dividir las aguas.
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Beach House Teen Dream (Sub Pop)
Si el año pasado Animal Collective hizo virar el foco hacia Baltimore con su pop de la estratósfera, este año la posta quedó en manos de otro dúo de la misma ciudad. Pero acá los tiros van para otro lado. Victoria Legrand y Alex Scally no la van de raritos; lo suyo es llevar, cada vez más, esa sensibilidad introspectiva a niveles más accesibles. Para algunos una jugada inteligente, para otros una careteada. En el medio, las canciones, bellÃsimas, etéreas, frágiles, ensoñadas. 2010 fue el año en que volvió el pop.
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NACIONALES:
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107 Faunos Creo que te amo (Laptra)
En el año en que las viejas glorias del indie internacional (Pixies, Pavement y toda la galera) visitaron nuestro paÃs, los Faunos los honraron con su segundo discazo. Por si a alguno le quedaban dudas de cuál era la idea de estos platenses, acá firman trece canciones nuevas, todas cortitas, todas irresistibles, todas automáticamente pegadizas, ninguna que se inscriba en lo que tradicionalmente el rock nacional entiende como sonar “bienâ€. Si se pudiera elegir tan solo una, esa serÃa la canción del año.
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Chancha VÃa Circuito RÃo arriba (ZZK)
Después de poner uno de los ladrillos fundacionales de la cumbia digital con Rodante (08), Pedro Canale apuntó la mira hacia al folclore y desató el verdadero cambio climático. Mediante un tratamiento que involucra electrónica ambiental, IDM y dub, logró hermanar los géneros desde su esencia, siendo quizás el primero a nivel local que lo logra sin sonar forzado. ¿O acaso hay otro disco en el que el viejo parsimonioso José Larralde pueda convivir en armonÃa con los jóvenes desbocados de Fauna?
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Vicentico Solo un momento (Sony)
Pocos deben haber podido prever este disco de Vicentico luego de escuchar su trilogÃa solista inicial, que lo ubicó en las bateas de música latina cerca de Diego Torres (con quien incluso hicieron un tema a dúo). Solo un momento sigue siendo el trabajo de un cantante con aspiración popular, pero desestima la caracterÃstica sección de vientos y también las percusiones para volver a acercarse a las guitarras y los sintetizadores. El imaginario nostálgico y romanticón del ex Cadillac ya no empalaga.
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Viva Elástico Viva Elástico (Triple RRR)
Lo que casi únicamente por comodidad acordamos en llamar “indie local†entregó el año pasado a su exponente menos indie: Viva Elástico, una banda que quiere sonar hi-fi con un cantante, Alejandro Schuster, que quiere sonar como Nino Bravo (confesión hecha a esta revista). Su voz en llamas pone en palabras un sentimiento incontrolable, dándole a las canciones de temática más bien cotidiana el tono épico que es su marca registrada. Salió a principios de año, pero estos discos no se olvidan fácilmente.
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Michael Mike Nena o neno (Independiente)
La banda hermana de Onda Vaga sigue robándole un par de integrantes pero definitivamente se independizó en lo relativo al sonido. No más canciones acústicas en la senda de Manu Chao y los tropicalistas, 2010 fue el año en el que se terminaron de entregar a su ideal electro rapero con Nena o neno, un disco repleto de sintetizadores metidos a la fuerza en canciones de tres minutos. Sin tanto énfasis en la rima, los Michal Mike le aportan ironÃa a una escena de hip hop habitualmente muy centrada sobre sà misma.













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bien por la reseña de Javiera Mena, la realidad es que esta Música chilena tiene una trayectoria contundente y es innegable el talento que tiene, que al menos aquà en México es remitente obligado de un género extraño, un genero Retrofuturista como ustedes lo catalogan, pero siempre con una esencia propia, la esencia de JM!. Saludos a ustedes desde México, y bueno yo me dedico al periodismo de rock, por si les interesa tener un corresponsal por estos rumbos! jajaja saludos y abrazos que este 20-11 sea megnifico para ustedes!
Coincidimos en varios, No Age, Deerhunter, Gorillaz, 107 Faunos. Me alegro, los sigo leyendo. Saludos, buen 2011.
Alan, en la parte de contacto tenés los mails de los editores de la revista, si los querés contactar directamente a ellos. saludos!
how do i join
Genial eso de que si se pudiera elegir una sola canción de Creo que te amo, esa serÃa la canción del año.