26/06/12 Música

“No nos gustan los Mp3″


Una de las razones por las que el dream pop volvió a resurgir como estilo es la aparición de Beach House, el dúo de Baltimore formado por Victoria Legrand y Alex Scally, que casi sin quererlo va marcando el sonido de una época. Ahora editan Bloom, su cuarto disco, en el que quieren recuperar la idea de obra integral contra la cultura fragmentada del Mp3. / Entrevista Thomas Burgel

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Pasaron dos años entre el primer Beach House de Victoria Legrand y Alex Scally, en 2006, y su Devotion, en 2008, y otros dos años entre Devotion y Teen Dream (2010), álbum que hizo estallar un techo de cristal y le dio la burbuja de la fama al dream pop suave, puntillista, romántico y sónico del dúo de Baltimore. Puntuales como un reloj suizo, los dos estadounidenses vuelven, otra vez dos años después de Teen Dream, con el maravilloso Bloom, un disco que prolonga y afina un poco más el arte del dúo, condensando esas canciones mágicas, llevando su escritura a progresiones extraordinarias y, sobre todo, afirmando definitivamente a Beach House como una de las bandas pop más importantes de la década pasada.

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ENTREVISTA > Entre cada uno de sus discos siempre hay un espacio de dos años, ¿es un ritmo calculado? ¿Nunca pensaron en tomarse más tiempo?
Victoria Legrand:
Es nuestro ritmo natural, la cadencia que nos hace bien. Salimos de gira intensamente, pensamos intensamente, y eso produce una gran energía que pide salir; es sin duda lo que explica esos álbumes cada dos años.
Alex Scally:
Somos jóvenes, artísticamente estamos continuamente sensibilizados: creo que no hay tiempo que perder. Un año sin música sería muy raro para nosotros.
Victoria:
Necesitamos mantener el contacto con la realidad, con la realidad física. No podemos desaparecer en las profundidades de Internet. Vivir, respirar, ver que tu música toma forma, ver a tus fans, es un sentimiento necesario para nosotros. Es nuestra sangre.

Hicieron muchas giras después de la salida de Teen Dream
Estuvimos de gira un año, incluso un poco más. Y el año siguiente, sin pausa, fue dedicado a la escritura y a la grabación de Bloom. Lo empezamos en marzo de 2011. Es nuestra vida: vamos de gira, luego escribimos. Tomaremos una pausa más adelante. Mientras tengamos ganas es importante seguir. Quizás somos más sensibles que otros a este periodo de nuestra vida, en el que tenemos la sensación de tener y poder hacer las cosas, y que podría detenerse para siempre si nos demoramos.
Alex:
Y escribir nuevas canciones es una necesidad bastante natural cuando pasaste tanto tiempo tocando las canciones anteriores. Escucharse puede volverse pesado. Soy hiperactivo: al día siguiente del fin de la gira, entré a la sala de ensayo para tocar. De todas formas, ¿qué otra cosa puedo hacer? No tengo hijos, no tengo casa, no tengo nada aparte de Victoria y esa sala de ensayo.

¿Les pasó algo en particular desde Teen Dream que habría podido influir en la escritura de Bloom?
La devastación de envejecer, la de la pérdida de cierta inocencia, el proceso necesario para encontrarla. Te dejás engañar por un montón de cosas y tenés que luchar para reencontrar esa inocencia; es una batalla muy linda.
Victoria:
Siempre damos mucho de nosotros, pero hay que saber tomar un poco. Es necesario encontrar un equilibrio. No hay que descubrirse demasiado, porque la magia desaparece. Para nosotros, la cultura de Internet está únicamente basada en el dar: se supone que los artistas siempre dan más, pero de forma obligada, no sincera. Estamos contentos de dar mucho, pero esta era ya no tiene límites. Cada uno debe reflexionar precisamente sobre la forma en que las cosas pasan.
Alex:
Intentamos también recuperar nuestra imagen. Con Teen Dream y su repercusión en Internet se nos fueron las cosas de las manos, y terminó por hacer de nosotros una suerte de poster chico-chica, y nada más: no somos eso; intentamos otra vez que todo el mundo lo entienda.

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“Los discos son históricamente las cosas que más nos marcaron: es lo que queremos alentar. No nos gustan los Mp3. La cultura de la velocidad es una mierda y buscamos combatirla.”

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¿Fue difícil para ustedes vivir el éxito de Teen Dream?
Victoria:
El disco tuvo más éxito que los anteriores, seguro. Pero tampoco tanto: lo suficiente para que tomemos conciencia de las elecciones que nos permitía este pequeño éxito y de los errores que podíamos cometer. Elegimos cerrarnos a muchas cosas. Tuvimos ofertas importantes para shows muy raros y muy privados, por ejemplo, o empresas que te piden usar tu imagen para darse credibilidad. Elegimos hacer las cosas al revés, manteniendo el control. Las fotos que sacamos, la imagen que damos, por ejemplo, son cosas que nos pertenecen.
Alex:
Protegemos nuestra identidad, queremos que la gente solo piense en la música, no en el despliegue publicitario, no en la imagen ni en todo lo que hay alrededor.
Victoria:
Es realmente algo cultural. Se debe a Beach House, a lo que somos, a la responsabilidad que sentimos hacia nuestros fans. Pensamos mucho en eso, ya que todas las cosas se entremezclan: hacemos música, pero somos también individuos que se cortan el pelo, usan ropa… Somos sensibles, sentimos las cosas, somos conscientes de la forma en que podemos afectar a la gente. En esta época, en esta cultura, creo que no es tan común que los artistas piensen en la forma en la que afectan a la gente.

Escribieron mucho durante la gira, lo que no es habitual…
Algunas de nuestras ideas vinieron durante la gira; las desarrollamos luego en Baltimore. Ir de gira es una gran fuente de inspiración para nosotros. Durante la prueba de sonido o el backstage se nos ocurren ideas de acordes, los primeros embriones de las canciones, temáticas para las letras. Pero necesitamos aterrizar para desarrollar todo eso: nos tomamos días y días para tener lista una canción. La gira es una suerte de erupción durante la cual nace la formulación de las canciones.

¿Escribir en la gira le da más espontaneidad a esas canciones?
Alex:
Sí, sin duda. Ese destello del comienzo, si es natural, dura para siempre. Nunca nos sentamos a escribir diciendo “Bueno, ok, ¿qué hacemos?”. Las cosas tienen que venir en sí mismas o no venir.

Desde hace un tiempo aparecieron montones de bandas que intentan o parecen intentar sonar como Beach House. ¿Tienen la sensación de haber comenzado una corriente?
Victoria:
No sé, vivimos tanto en nuestra burbuja que, si es así, no nos damos cuenta. Nos falta perspectiva sobre lo que pasa a nuestro alrededor.

¿Cuál es la idea de base en Bloom?
Las ideas más grandes comienzan por ideas minúsculas. Siempre fue así para nosotros: nuestras canciones comienzan por elementos minúsculos que luego desarrollamos. Seguimos las ideas iniciales, y luego nos encontramos con cinco canciones. Y esas cinco canciones te dan una primera indicación de lo que será el álbum, de su tono, de su humor, de su color. Alcanza con seguir, paso a paso, el camino inicial para que podamos ver, al empezar a escribir una canción, la forma que tendrá al final; pero las cosas cambian permanentemente a lo largo del trabajo. Pasamos de una canción a otra, dejamos de lado una canción para volver luego con una mirada diferente.
Alex:
Es sorprendente cómo, al seguir nuestra intuición, terminamos efectivamente con diez canciones. Y al escuchar esas canciones entendemos, más claramente, el camino que tomamos inconscientemente. Es un momento interesante: el instante en el que la dirección que tomaste se vuelve clara como el cristal a tus ojos. Para Bloom, creo sinceramente que buscábamos una forma de inmensidad. Si escuchás Teen Dream, las canciones son bastante simples. En cuanto al sonido, se puede quizás considerar que hay una relación entre Teen Dream y Bloom, pero los motivos de las canciones de Teen Dream son mucho más simples que las canciones de Bloom; estrofa, estribillo, una idea, eso es todo. Nos dimos cuenta más tarde, pero las estructuras de las canciones de Bloom son mucho más rebuscadas. Empiezan siempre por una suerte de pregunta, y terminan generalmente por una gran respuesta. Son como una narración, un viaje, algunas de las canciones siguen el esquema tradicional pero otras tienen un composición mucho más retorcida. Pero, lo repito, solo nos damos cuenta a posteriori: los artistas no tienen que reflexionar, sino hacer las cosas y luego, al responder a esas preguntas por ejemplo, nos damos cuenta de lo que pasó, de las formas que tomaron las cosas.
Victoria:
Creo que la idea del viaje es sin duda la más importante…
Alex:
Sí, vale tanto para las canciones como para el álbum en su totalidad: tiene que ser un viaje. Es algo que faltaba en nuestras canciones, y creo que es algo que nos falta en general en el mundo: historias.
Victoria:
También discutimos sobre nuestra voluntad de acercarnos a la gente. Y creo que Bloom es más físico que Teen Dream. Tiene más cuerpo, es más potente.

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“Vivimos tanto en nuestra burbuja que, si es así, no nos damos cuenta. Nos falta perspectiva sobre lo que pasa a nuestro alrededor.”

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¿Eran conscientes de que corrían riesgos con su escritura?
Alex:
Siempre hay un riesgo, sin importar cuáles son las elecciones. Pero nunca nos lo cuestionamos, ya que tenemos suerte: hacemos lo que queremos hacer, y parece que a la gente le gusta.
Victoria:
La idea de riesgo es variable. Soy artista hoy y no me resulta un problema, pero quizás no tenga ganas, en cinco años, de ofrecer algo al mundo, porque ya no quiera revelar nada. El riesgo, eventualmente, está ahí.

Hablan de un viaje. ¿En qué tipo de viaje piensan?
Es tu viaje, tu propio viaje. Una vez que salió el disco, ya no nos pertenece. Tu trabajo, en última instancia, es explicar el trayecto que seguirás al escuchar Bloom.

¿Y ese título: Bloom (florecer)? Un capullo florece y la flor muere. ¿La muerte también forma parte de ese viaje?
Alex:
Me pone contento que esa idea de la muerte pueda estar presente para algunos. Temo que la mayoría de la gente solo piense en la bella flor colorida al escuchar ese título. Y no es eso. La experiencia integral de una flor se trata primero de un capullo que hace eclosión, se marchita, renace y muere.
Victoria:
Una palabra no se refiere solo al objeto que describe sino a todo lo que lo rodea; a veces incluso a energías negativas insospechadas desde un comienzo. Es como el título de un cuadro: puede evocar la imagen, puede evocar muchas otras cosas, cada uno toma el mensaje que quiere.

¿La idea de un álbum completo es también una forma que tienen de ir contra esa cultura de fraccionamiento de Internet que detestan?
Alex:
Completamente. Nos gustan las dos experiencias de escucha de un álbum, los discos son históricamente las cosas que más nos marcaron: es lo que queremos alentar. No nos gustan los Mp3. La cultura de la velocidad: es una mierda y buscamos combatirla.

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BLOOM
(Sub Pop)

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