19/10/12 Música
Observator, de The Raveonettes

Entre todas las bandas contemporáneas que durante la última década retomaron el sonido de guitarras cargadas de reverb de Jesus & Mary Chain, los Raveonettes siempre fueron los que mejores canciones tenían, los que realmente podían hacer un tema pop sin que el atractivo de su propuesta se agotara en un par de efectos y algunos trucos de producción. Eso queda más claro que nunca en Observator, sexto disco de estudio en casi diez años de carrera, en el que el dúo dinamarqués establecido en los Estados Unidos deja ver el esqueleto de sus composiciones en al menos la mitad del disco (la del comienzo). No se trata únicamente de los elementos que deciden sacar de la mezcla (siendo el más notorio la batería inexistente de “Young and Cold”, tema que abre el álbum), sino del carácter de los instrumentos que empiezan a ganar protagonismo: la guitarra acústica, el piano, el slide. Ese minimalismo incluso los ubica muy cerca de otro de los grupos del momento, The xx, sobre todo en “Curse the Night”, construida sobre un mini beat de batería electrónica y un punteo de guitarra que hacen evidente la comparación. Sune Rose Wagner y Sharin Foo comparten el protagonismo desde lo vocal, pero ese aire folk y primaveral de los sesenta se mezcla con una bruma omnipresente: de lo contrario no serían los Raveonettes. Incluso en la segunda mitad, cercana al sonido rockero de sus discos anteriores, las texturas de las características guitarras dopadas de la banda parecen sacar ventaja de esta nueva aproximación a la producción –más detallista–, que les permite alcanzar picos de emotividad sin la necesidad de forzar la intensidad. Despojado, íntimo y conciso (nueve canciones en media hora), en su desnudez Observator deja ver con claridad los puntos fuertes de una banda afianzada, sin la necesidad de ocultar las falencias bajo un manto de efectos. / Sergio Martín
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