14/08/12 Música

El festival de los viajes


Kevin Parker, el líder de los australianos Tame Impala, no podía hacer otra cosa más que tocar. Pero fue su afición a la ciencia y al espacio lo que definió el carácter psicodélico de Innerspeaker, su debut, y lo que transformó a un grupo que se anotaba en concursos en una de las bandas más activas de la actualidad. Un par de meses antes de la salida de Lonerism, su esperado segundo disco, llegan a Buenos Aires. / Entrevista Julián Fernández Mouján

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La escena es bastante cinematográfica: hace no tanto, un tal Kevin Parker –nombre de galancito–recluta a sus amigos para tocar blues, y, después de ensayar, se anotan en un par de eventos tipo “batalla de las bandas”. Les va bien. En el medio, se cambian el nombre, no sea cosa de quedar estigmatizados como una “banda de concurso”. Además, el sonido es otro. Parker ya se tiró de cabeza hacia el groove, el rock piscodélico de los sesenta y setenta, que intenta aggiornar por la vía del dream pop. Nace Tame Impala, y nuevos desafíos aparecen en el horizonte. El primero: salir de su Australia natal para lanzarse a la conquista del mundo. Lo logran sorprendentemente rápido, con un primer disco, Innerspeaker (10), que los convierte en teloneros de los Black Keys y MGMT durante largas giras. Pero la ambición es grande, así que, casi en secreto, apenas unos meses después del lanzamiento de su debut, Parker y los suyos empiezan a grabar canciones nuevas. A fines de 2011 tienen un disco terminado, pero el lanzamiento se demora. Empiezan a tejerse estrategias de marketing: ya son una banda consagrada. Finalmente, establecen octubre como fecha de salida de Lonerism. Antes vienen a Buenos Aires. Habrá que verlos.

 

¿Tuvieron tiempo para detenerse a pensar en todo lo que les pasó durante los últimos años?
Kevin Parker: No, pero fue un proceso muy gradual. No es que un día estábamos sentados en un sillón de casa aprendiendo a tocar nuestros instrumentos y de repente pasamos a dar recitales para mil personas. Quizás por eso nunca terminamos de sorprendernos del todo: porque dimos los pasos que había que dar en cada momento, y podíamos ver con anticipación cuál sería el próximo movimiento. A veces miro hacia atrás y pienso en que es bastante loco que hayamos llegado hasta acá, pero por otro lado, no sé qué otra cosa podría estar haciendo más que música todo el tiempo.

 

“Personalmente, no me parece que la gente crea que tiene que estar drogada para poder entender mis canciones, pero si mi música les recuerda lo que sienten en ese estado, supongo que eso significa que puede tener ese efecto”.

 

El sonido de Tame Impala está notablemente influido por bandas que no existían cuando ustedes nacieron. ¿Cómo llegaron a esa música?
En realidad, creo que eso es solo una parte. Yo me siento influenciado por un montón de música de mi tiempo. Y con respecto a los grupos de los sesenta y los setenta, es un poco lo que heredé de mi padre, y otro poco lo que fui investigando. Nos toca vivir en una época en la que es muy fácil rastrear y descubrir la música del pasado.

El nombre de la banda hace referencia a la mente y al espacio. ¿Qué tan obsesionado estás por esos temas?
Me gusta la manera en la que se pueden interpretar las experiencias a través de la música, por ejemplo, la experiencia de ser un humano. No es algo sobre lo que investigue en profundidad, pero me encanta la ciencia, sobre todo la que está relacionada al espacio y la materia, esas cosas tipo Stephen Hawking… Su libro Breve historia del tiempo me parece increíble.

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Tame Impala nació como tu proyecto personal, y en algún momento se convirtió en una banda. ¿Te costó acostumbrarte?
No tanto, simplemente tenés que pensar que son dos maneras diferentes de hacer música. Además, que sean procesos tan distintos en algún punto lo hace divertido. Cuando estoy solo, lo único que entra en juego es mi propia expresión, y lo que sea que tenga ganas de hacer. Pero cuando llevo esas mismas canciones al ensayo para tocarlas con mis amigos, significa que podemos reinterpretarlas de cualquier manera. Pueden ser más largas, más cortas, parecidas o totalmente diferentes.

¿Cómo te cae que tu música suela quedar relacionada al consumo de drogas?
La verdad es que no me inquieta demasiado. Personalmente, no me parece que la gente crea que tiene que estar drogada para poder entender mis canciones, pero si mi música les recuerda lo que sienten en ese estado, supongo que eso significa que puede tener ese efecto. Todo bien, no me molesta para nada.

¿Se puede fumar porro en Australia?
Sigue siendo ilegal, pero lo cierto es que cualquiera que tenga ganas de fumar marihuana lo va a poder hacer, más allá de las leyes.

 

“Me encanta la ciencia, sobre todo la que está relacionada al espacio y la materia, esas cosas tipo Stephen Hawking… Su libro Breve historia del tiempo me parece increíble”.

 

 ¿Qué tanto te gusta salir de gira?
Es medio impredecible. Hay veces que nos podemos quedar en un lugar por cinco días, y en esos casos tratamos de disfrutar y conocer lugares nuevos, sobre todo si es la primera vez que vamos. Pero la mayoría de las veces llegamos a una ciudad, tocamos, y a los cinco minutos ya nos fuimos. Valoramos mucho esos momentos en los que nos podemos relajar, pero no pasa tan seguido.

Sus discos son irreproducibles en vivo. ¿Cómo se traduce eso en el show?
Bueno, nunca va a ser exactamente igual, así que hay que sacarse esa presión de encima y tratar de que suene lo mejor y más loco que sea posible. Con el tiempo fuimos descubriendo algunos trucos, tenemos un par de sorpresas para la gira actual. Nos gusta tratar de ser originales en cuanto a lo que ofrece la banda en vivo, así que nos preocupamos por buscar algunos sonidos de batería bien extraños, por ejemplo, y ese tipo de cosas.

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Tame Impala
Sábado 18 y domingo 19 a las 21 en Niceto Club, Niceto Vega 5510.

(en nuestro facebook sorteamos entradas para el show)

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