Friendly Fires, segunda vuelta

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Tres años después de la salida de su explosivo debut, el trío inglés Friendly Fires confirma su potencial en Pala, un segundo disco tan estimulante como reflexivo, grabado en un garaje en lo profundo de Hertfordshire, su ciudad de origen. / Entrevista Matthieu Bourgouin

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Para muchos pasaron desapercibidos, pero los Friendly Fires anduvieron no hace mucho por los escenarios porteños demostrando su energía irresistible a la hora de hacer mover el esqueleto, pero también del gancho pop que destilan esas canciones invencibles. Vinieron en el momento justo: ese en el que una banda comienza a estar en boca de todos y en el que se exhibe esa química interna a la que el tiempo y la ruta todavía no se animaron a erosionar. Pero eso ya fue. Hoy, los que no asistieron a esa noche radiante pueden empezar de cero con Pala, segundo disco de los ingleses, que confirman una vez más su capacidad de sacudir la pista con canciones reflexivas sobre la soledad y la pena ante un mundo del que hay que escaparse, al menos por un rato, bailando con los ojos cerrados.

ENTREVISTA > ¿Tenían una idea precisa de lo que iba a ser el disco al comenzar la grabación?

Después de haber estado de gira mucho tiempo con el mismo álbum, es raro volver al estudio. Teníamos que hacer todo; es decir, teníamos que escribir todo. No teníamos realmente un plan, fue más un “vamos y vemos qué pasa”. Ni bien llegamos, empezamos a darnos cuenta de a qué se parecería nuestro disco, cómo sonaría, el clima general. Nuestra música es siempre espontánea e inspirada en el momento. Improvisamos hasta encontrar un sonido que nos guste realmente. Luego lo trabajamos e intentamos hacer con eso algo especial.

¿Por qué quisieron grabar en su garaje cuando podrían haber accedido a estudios de renombre?

Adoramos ese garaje. Estuvimos en miles de lugares diferentes, pero la mayor parte del disco fue grabada ahí. Sin embargo, para algunas canciones fuimos a un estudio en Vitot, una pequeña ciudad cerca de Rouen. Me quedé solo ahí durante un mes para buscar ideas. Estar en medio de la nada es un poco un cliché, pero fue realmente inspirador. Nada de televisión o Internet, nada que perjudique la creatividad en general.

¿Grabaron a medida que las ideas aparecían?

No necesitamos un gran estudio. Y esto es una ventaja que nos permitió usar libremente el tiempo para grabar Pala. Sólo necesitábamos un lugar bastante grande para albergar nuestro material, un micrófono y una computadora, no mucho más. De todas formas probamos grandes estudios, llenos de máquinas, un mezclador y toda esa gente alrededor tuyo que te trae café. Nos dimos cuenta de que no necesitábamos todo eso y que perjudicaría más que nada a nuestra música. Sólo es una presión extra. Es deprimente para nosotros ver que músicos súper talentosos hacen todo lo que te gusta en una sola toma… Nosotros necesitamos veinticinco para llegar a lo que queremos. Cuando te producís solo, tenés el control completo. Los grandes estudios no están hechos para nosotros.

¿No piensan que haber esperado tres años antes de sacar su segundo álbum puede haberlos perjudicado?

Todas las bandas deben un día decidir entre sacar un álbum rápidamente con el riesgo de no estar totalmente satisfechos, o esperar y tomarse el tiempo para mejorarlo. Por supuesto, estábamos inquietos, nos preguntábamos si la gente todavía quería bailar, ¡y claro que quieren!

¿Qué cambió en estos tres años que separan este disco del anterior?

Creo que en las letras este álbum es finalmente bastante triste. La mayoría de las canciones hablan de soledad y de rechazo. Son menos ingenuas sobre el hecho de que el mundo seguirá siendo exactamente el mismo y que nada se puede hacer para evitarlo. Nuestro objetivo era hacer algo que pudieras escuchar al cerrar los ojos, a las tres de la mañana en la pista de baile de un boliche, intentando justamente escaparte a tu manera. El primer disco era también una suerte de escapatoria pero más en el sentido de la huida, de viajes. Pala es un reflejo de nosotros mucho más honesto.

Como su primer disco, Pala está muy centrado en el aspecto rítmico. ¿Es lo primero que trabajan? ¿Cómo es el proceso?

En general empezamos por una idea de ritmo que nos entusiasme, a la que escuchamos luego varias veces hasta lograr poner encima algo que realmente nos guste. En este disco, la mayoría de las canciones no tienen un ritmo lineal y bien definido. Nos inspiramos en muchas cosas diferentes para lograr tener algo particular en cada canción. Algunas de ellas tienen un costado funk y groovy del dancefloor, mientras que otras están mucho más influenciadas por el arte beat hip-hop de Flying Lotus, por ejemplo. En el primer álbum, nos sentíamos más cerca de la música de DFA, pero intentamos separarnos un poco, establecer algo realmente nuestro.

¿Ya empezaron a tocar el nuevo álbum en Inglaterra?

Dimos nuestro primer recital inglés hace muy poco, donde tocamos algunas canciones de Pala por primera vez. Y funcionó bien, estábamos contentos de ver que nuestro público inglés seguía ahí. Todo va bien, intentamos no tocar muy seguido para que no se vuelva algo común. Tocamos la mayoría de nuestros recitales con el teatro lleno, no tenemos mucho de qué quejarnos. Sería estúpido organizar fechas enormes como hacen algunas bandas. Preferimos tocar en salas que seguro estarán llenas, continuar nuestra progresión a nuestro ritmo.

En el plano internacional también parece que les va bien. Se van pronto para hacer una gira gigante en los Estados Unidos…

Ya hicimos una gira en los Estados Unidos, pero esta es efectivamente la más grande que hayamos hecho. Nos gusta mucho tocar en el extranjero. Las salas inglesas en general tienen el defecto de carecer de encanto. El éxito instantáneo jamás funcionó con nosotros, pero creo sin embargo que todo continúa a nuestro favor. Tantas bandas llegan a lo alto de los charts por una semana para luego ser olvidadas tan rápido como aparecieron… Preferimos instalarnos en la duración; lo que tenga que pasar, pasará.

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PALA (XL)